Cuando tu energía fluye, la paz me acoge…
Tu día es mi día…
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Hay una pared
un descanso
y una puerta.
Tu corazón
que templa estrellas
que borda risas
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Un gran árbol
verde y amarillo
surge en la oscuridad
Mil lamentos se han necesitado
Mil dolores…
te quiero
Sinceramente a Pilar
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"Azahar n° 1"
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Como una fuente que emanara silencios es la vida…
...................................y por ellos buscarte
...................................y entre ellos nombrarte
...................................P I L I
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YO he visto avivarse el único fuego de la esperanza,
que de verdad espera.
Y he sentido una muerte flaca y acabada a través de la cual
mirar todo género de cosas
y las cosas se nombraban
y los nombres daban risa…
CON TERNURA ACUDÍ A LOS BRAZOS DEL LLANTO…
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.....Ana María llueve blancura
.......está llena de dulce sabor en sus ojos
............está entera prendida de encanto, con la sonrisa al aire
................y los ojos de verde encendidos
....................y las manos al buen calor de su hermosura
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Ana María llueve blancura y es la niña suave
....que va emergiendo una sangre rosada, perfecta y discreta…
......…prendida de encanto.
......* Retrato de Javier Cabello Campos (Vélez-Málaga, 1969-1999), por ANA CABELLO
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Javier fue un niño pecoso de inteligencia inusual y con una claridad asombrosa para percibir la realidad. Con catorce años, la muerte de su madre lo empujó sin previo aviso al desierto de la soledad del ser, a la duda de la existencia. Creció y se convirtió con extrema facilidad en un hombre carismático, alegre, ingenioso, líder, impulsivo, impaciente, desbordado… Su vida estuvo marcada por la velocidad y la energía, porque Javi era, sobre todo, velocidad y energía: jugó al ajedrez, practicó atletismo, hizo teatro, pintó, escribió, ganó premios, y todo lo hizo bien, en todo destacó con resultados sobresalientes, pero nada llenaba su sed, su vacío interior, y siguió corriendo hacia alguna meta. Javi era generoso hasta la extenuación, regalaba incluso cuando no tenía y te entregaba su amistad –e incluso su alma- en el mismo momento de conocerte. ¿Por qué? Porque era tanto el sufrimiento en su interior que no le quedaba sitio para guardar su amor, por ello era, al mismo tiempo, generoso y egoísta, pura contradicción: luz-oscuridad, euforia-depresión, lucha-agonía, genio-locura, palabra-silencio…, la dualidad era otra constante en su vida. Javi era emoción, puro sentimiento y fuerza pero sin control. Un licenciado vidriera, inteligente, listo, pícaro, audaz, capaz de ver el mundo a través de un cristal diferente (con mil colores), pero a la vez frágil, muy frágil… Su energía desbordó la materialidad de su cuerpo, y con la habilidad especial que tenía para salirse siempre con la suya, un día logró convencer a Cloto, Laquesis y Átropos para que le permitieran cortar el hilo de su propia vida.
Hace ya diez años, pero por suerte hoy podemos seguir disfrutando de su caleidoscópica mirada del mundo, que he querido compartir con vosotros, seguidores de La nave de los locos.
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